Victor Febo
Musica, Poemas y Canciones
viernes 28 de enero de 2011
sábado 27 de marzo de 2010
Poema de la canción Fuente Agria de Puertollano - (Victor Febo)
FUENTE AGRIA
Letra: Luís García Pérez
Música: Víctor M. Gutiérrez
Ofrenda singular, fuente señora,
Refrigerio entrañable permanente
Sinbólico hontanar, casta presente,
Mineral melodía pasajera.
Cuatro caños de fe imperecedera,
Cuatro versos de ritom trasnparente,
Cuatro estrofas de paz, pródigamente,
Cuatro surcos de amor en sementera
Rumor de recipientes. Mil caminos
Concurren al amor de tus frescores
Cualfervientes y nobles peregrinos,
Porque luces tu garbo y resplandores
Con rumor de palabras y de trinos
Unidos como hierro a tus sabores.
Estribillo
(Letra: Víctor M. Gutiérrez Caballero)
Aguagriero, aguagriero,
Dame agua de mi pueblo,
Porque yo quiero volver,
Volver a beber de nuevo.
Aguagriero, aguagriero,
Dame agua de mi pueblo,
Que si yo me voy, (por si me voy y no vuelvo)
¡ay!, no vuelvo.
jueves 16 de noviembre de 2006
No me vale
la razón, la fuerza farsa, no me vale.
No me valen los llantos.
No me vale la sonrisa amarga.
No me vale la muerte,compañera del alma.
No me vale el silencio.
No me vale la calma.
Dormir sobre la hierba, no me vale.
No me vale tu teatro,escondido en butacas.
Ni dos, ni tres, ni nada me vale.
No me valen tus discursos,tus palabras vanas.
Tu corral de miseria, no me vale.
No me vale tu intachable presencia,
tu figura desplomada.
No me valen tus cosas,
guárdatelas, no me valen.
No me vale esta canción,
¡destrozadla!, no me vale.
Ni dos, ni tres, ni nada me vale.
Ni dos, ni tres, ni nada
Delicioso placer
y envuelve mi rostro con tu anhelo,
para abrir de par en par las apetencias
y desatar las pasiones que llevamos dentro.
Déjame recorrer, palmo a plamo,
todos los caminos de tu ansiado cuerpo,
que mi cálidas manos silenciosas
despierten los temblores del deseo.
Embriágame con la caricia apasionada,
entre suspiros de encendida fogosidad
y estimula mi ardorosa vehemencia,
entregada con amor a la locura de amar.
Muéstrame tu mejor fantasía enamorada
en un sublime arrebato de ensueño
y perdámonos en la delicia del placer,
estremecidos por el gozo del delirio eterno.
Víctor Manuel Gutiérrez Caballero